13.3.11

Análisis Previo

Tetuán es un barrio. Barrio, con las connotaciones añadidas, con la forma* de barrio y con su forma. En los últimos años ha vuelto a sus orígenes y se ha vuelto un área de recepción, sedimentaria, de acogimiento. Para algunos el “Tetuán de las victorias” es ahora el Tetuán de los vencidos, de los obligados a cambiar. Y cambian tanto los que llegan como los que estaban.

Aunque nunca formó parte de la élite barrial madrileña, la percepción del barrio se ha deformado notablemente y sólo el eje comercial de Bravo Murillo parece mantener el vigor social y económico. Tanto que en cierta manera eclipsa a modo de telón la realidad del resto. Funciona casi como un “Strip” castizo que deja a los seres humanos en las vias transversales. El riego sanguíneo que es el tráfico desborda el eje comercial pero se abstiene de transitar por las vias de reparto. Los glóbulos peatonales parecen atascarse en las estrecheces de la trama interior. Por ello parte de mis objetivos consisten en permeablizar la realidad tras el telón comercial que asfixia la actividad interior. Tanto la ocupación de locales como el tráfico peatonal deberían sentirse atraídos por este “outback urbano”. Siguiendo con la analogía australiana, podríamos hablar de dar vida a los “Woop Woop”, los en mitad de ningún sitio, los lugares “nunca nunca” que en la manzana de la zona propuesta son prácticamente todos. En cualquier caso, no hay que desesperar porque si hay un tejido económico vivo, de pequeña escala, muy pequeña, pero que puede aprovecharse también de las actuaciones que generemos. Queremos favorecer que la vida interior, casi autárquica del barrio, respire también por la vertiente de Bravo Murillo.
Para ello la estructura social debe de ser un arma y no un problema. No creo que desde la acción urbanística pura se pueda alterar, mejorar, aliviar una situación social. Debemos apoyarnos en la estructura asociativa, económica, urbanística existente si la intención es ser sostenibles y durables. Por un lado:

Ser durable haussmaninanamente es posible. Ser sostenible haussmanianamente me parece más complicado. El edificio más respetuoso con el medio ambiente es el que dura. Es el que está durando y durará. Quizás puntualmente mejorado, pero la huella hídrica, energética de una edificio nuevo equivaldría a muchos años de mantenimiento de una edificio sostenible, sostenido.

Además:

Se durables porque los habitantes del barrio insuflen energía a la actuación, se incorporen a ella, la entiendan y acepten. Hay que contar con ellos y deben contar con nosotros. Lo contrario creo que es una invasión y una lenta muerte.





*forma” a modo del inglés “form”, que incluye más de lo percibido; contrapuesto a la “forma” del “shape” inglés que recoge lo visible o palpable.

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